No siempre se cumple 21, pero siempre he tenido cierto problema con los regalos, cada vez que me preguntaban: ¿Qué quieres que te regale? normalmente lo que pedía no llegaba: el juguete de moda, los libros que quería, el aparato electrónico que todo adolescente tenía... Después me dí cuenta que tenía mucho más que todos esos niños que les regalaban lo que pedían en su cumpleaños y yo lo tenía TODO EL AÑO, no tenía que esperar 364 días para recibirlo: una familia maravillosa, amigos increíbles (algo locos, es cierto, pero incondicionales), un "vicio" por la lectura y el conocimiento que crece cada día más, hermanas postizas que me cuidan más que los hermanos verdaderos, sobre todo, tras de mí, generaciones y generaciones de personas que con el pasar de sus años han dado forma a lo que soy ahora: Una mujer que se sabe consciente de su identidad, de lo que quiere y puede lograr.
¿Qué me puedes regalar? Que te despiertes con una sonrisa cada mañana, que vuelvas a saludar a las personas que te encuentras en la calle, las conozcas o no; que cuando veas al señor tocando el violín en las calles del Centro lo veas como un Maestro de la Vida, no como un viejo; que vuelvas a confiar en las personas, que respires ese perfume de tierra mojada y te acuerdes de quien escribe esto...
Y sí se trata de algo para mí, es sencillo: tu amistad, el saber cómo te encuentras día a día, la sonrisa que te provoca algún comentario mío, el abrazo de todas las mañanas, verte un día de la semana, dejarme ser tu apoyo para cuando lo necesites, imaginar mundos e historias contigo, repetir infinidad de veces los diálogos de las películas infantiles y cantar a todo pulmón: "Yo soy tu amigo fiel..." cosas fáciles de hacer.
Veintiún años no se escribe fácil (¡claro que no! las faltas de ortografía están a la orden del día, jajaja) pero el tenerte a mi lado un año más y los que vengan es un buen motivo para darte, como diría Abraham Miramontes: ♫ Gracias, porque estoy, porque soy y porque puedo darte Gracias ♪