jueves, 8 de diciembre de 2011

Disyuntiva Navideña

¿Qué dijeron: a esta ya se le olvidó su blog? ¡Pues no señores! Aquí sigo, vivita y coleando para alegría de muchos y desgracia de otros más. Tuve que alejarme de este medio por una sencilla y no muy cómoda razón: el trabajo; y no es que no me guste trabajar, sino que eso de estar todo el día sentada en una silla sin tener algo mejor que hacer que ponerte a buscar imágenes en San Google (por cierto, chequen el artículo San Google de Globalandia, del blog de Abraham Miramontes, ¡BUENISIMO!) sencillamente no es lo mío; en fin, dejémonos de cosas tristes y centrémonos en el ahora. 

En estas fechas la mayoría de nosotros estamos dejándonos invadir por el "espíritu navideño" poniendo el arbolito, el nacimiento, las luces, la corona de adviento.... signos y signos que nos ponen poco a poco "a tono" con lo que se viene. Pero hay otras cosas que también suceden en estos días: Los Intercambios de Regalos, díganme ¿cuántos son los que ya tienen su debido papelito con el nombre del susodicho (o susodicha) a quien le ha tocado darle un presente en el intercambio? ¿Muchos? Ok, vamos bien; ahora ¿cuántos de ustedes conocen en realidad a este susodicho?.... ¡Ah! ¡verdad! no se preocupen, si respondieron que no es algo que pasa con más frecuencia de lo que creen. Esto nos deja con una gran duda: ¿Qué le vamos a dar al incauto en cuestión?. No es porque no queramos participar en este grandioso "dar y recibir" sino porque en realidad no tenemos ni la menor idea. Es aquí cuando caemos en la dimensión desconocida y comienzan la plática con el Yo Interno: 

- ¿Qué le voy a regalar?
- Cualquier cosa es buena, se trata de compartir y pasarla bien.
- Pero, es que no lo conozco ¿y si no le gusta?
-Tú tienes la culpa por pasarte todo el año encerrado en la oficina sin conocer a los demás.
- Es que ni modo de regalarle algo a mi gusto...
- Tienes razón, si le regalas algo a tu gusto va a terminar en la basura, porque, seamos sinceros, tus gustos son extraños...


La plática puede extenderse indefinidamente, reconozcámoslo, nadie nos conoce mejor que nuestro canal de autocrítica. Corremos hacia nuestras salvadoras en potencia: Las tiendas departamentales, donde hay de todo y más para elegir, pero te topas con un enemigo muy cruel, el famoso Presupuesto. No sé si les pase a ustedes, pero en los intercambios de regalos suelo ser algo "coda", "norteña", "ponerme piquis miquis" o como quieran decirle, y es que señores, los tiempos no están como para aventar la casa por la ventana en un regalo de un tipo que ni conoces. La cosa cambia cuando por providencia divina te toca regalarle a tu mejor amigo.

Regalos posibles hay muchos, pero la creatividad se acorta cuando no conoces a la pobre alma que cayó en la desgracia de ser el destinatario de tus regalos. Y es ahí cuando encuentras la solución a tu problema y el cielo se ilumina cual película de Disney: ¡regalarle un libro!... pero ¿cuál libro?, ¿qué género de lectura?, ¿qué escritor? Cuando tus nubes se habían disipado y el arcoiris amenazaba por salir, a Zeus le da la gana mandar un rayo. Porque cuando decides regalar un libro no solamente regalas un montón de hojas impresas con una historia dentro; regalas una opinión, una forma de vida... Tú opinión y tú forma de ver la vida.

Es por eso que estoy en una lucha por decidir qué libro regalar, porque sí, YO no conozco al tipo a quien me tocó regalarle en el intercambio de mi trabajo y sí, le voy a regalar un libro. Así que agradezco de antemano sus opiniones y propuestas para que la pobre alma de mi compañero (que no conozco) no vaya a sufrir si es que elijo un libro acorde a mis gustos, por eso abro mis posibilidades ante ustedes y sus gustos literarios. Por favor, dejen su propuesta de regalo con nombre del libro, autor, y si es posible, casa editorial. 


Con el corazón, gracias.




Atentamente:

Paulina Miramontes, la que no sabe que libro regalar.

miércoles, 29 de junio de 2011

Internacionalmente mayor de edad.

No siempre se cumple 21, pero siempre he tenido cierto problema con los regalos, cada vez que me preguntaban: ¿Qué quieres que te regale? normalmente lo que pedía no llegaba: el juguete de moda, los libros que quería, el aparato electrónico que todo adolescente tenía... Después me dí cuenta que tenía mucho más que todos esos niños que les regalaban lo que pedían en su cumpleaños y yo lo tenía TODO EL AÑO, no tenía que esperar 364 días para recibirlo:  una familia maravillosa, amigos increíbles (algo locos, es cierto, pero incondicionales), un "vicio" por la lectura y el conocimiento que crece cada día más, hermanas postizas que me cuidan más que los hermanos verdaderos, sobre todo, tras de mí, generaciones y generaciones de personas que con el pasar de sus años han dado forma a lo que soy ahora: Una mujer que se sabe consciente de su identidad, de lo que quiere y puede lograr.

¿Qué me puedes regalar? Que te despiertes con una sonrisa cada mañana, que vuelvas a saludar a las personas que te encuentras en la calle, las conozcas o no; que cuando veas al señor tocando el violín en las calles del Centro lo veas como un Maestro de la Vida, no como un viejo; que vuelvas a confiar en las personas, que respires ese perfume de tierra mojada y te acuerdes de quien escribe esto... 

Y sí se trata de algo para mí, es sencillo: tu amistad, el saber cómo te encuentras día a día, la sonrisa que te provoca algún comentario mío, el abrazo de todas las mañanas, verte un día de la semana, dejarme ser tu apoyo para cuando lo necesites, imaginar mundos e historias contigo, repetir infinidad de veces los diálogos de las películas infantiles y cantar a todo pulmón: "Yo soy tu amigo fiel..." cosas fáciles de hacer.

Veintiún años no se escribe fácil (¡claro que no! las faltas de ortografía están a la orden del día, jajaja) pero el tenerte a mi lado un año más y los que vengan es un buen motivo para darte, como diría Abraham Miramontes: ♫ Gracias, porque estoy, porque soy y porque puedo darte Gracias ♪

viernes, 17 de junio de 2011

A veces quisiera recordar.

Es irremediable. 

Cada año, cuando se acerca esta fecha comienzo a preguntarme ¿qué hice mal? ¿qué olvidé decir? ¿cuál fue el error?

La memoria me juega una mala pasada todas las noches y el sueño es el mismo: Salgo corriendo de mi casa, me detengo en el umbral de la puerta volteo hacia la izquierda y ahi  está él, como si fuera cameo cinematográfico, levanto la vista poco a poco, pero jamás me muestra su cara; es como si no existiera. Después de esto despierto con la firme idea de que no sólo es un sueño, si no un recuerdo que no logro concretar. Como si mis recuerdos se bloquearan ante la sola idea de hacerlo presente.

Claro que hay fotos, pero su imagen no representa nada. Es un ser invisible.

Y ahora que se supone que ya lo tendría que haber entendido, tras muchos años, las experiencias siguen a flor de piel: Una niña enmedio del patio de juegos de un Jardín de Niños que ve a todos sus compañeros jugando acompañados de una persona a la que le llaman "papá" , espera a que lleguen por ella para irse a casa... Ahí fue cuando comprendí el peso de las decisiones: él decidió no estar aquí, yo decidí seguir la vida como si no supiera de su existencia.

No es reproche, es desahogo del alma.

El Señor Tiempo no perdona, me sigue siendo difícil mencionarte siquiera. A veces quisiera saber ¿dónde estás?, ¿cómo estás?, ¿qué ha pasado en tu vida? Pero me niego a buscarte. El mismo sentimiento de invasión a una vida que ya está hecha, me impide tomar un teléfono, contactar con unos cuantos desconocidos y dar contigo. Quizá aún no es tiempo de hacerlo. Pero estas fechas siempre me ponen a pensar en tí.

Donde quiera que estés. Un abrazo.

Feliz Día del Padre.

Te quiero, Papá.

viernes, 13 de mayo de 2011

Y si no te gusta... pues te jodes.

      Quisiera saber ¿porqué a la gente le encabrona que le corrija sus faltas de ortografía? Como me dijeron una vez: El español es tan bonito. ¡¡Haz un buen uso de él!!. Sí, lo acepto, cuando alguien escribe con faltas de ortografía me pregunto: ¿de qué habrán servido 6 años de Primaria, 3 de Secundaria, 3 de bachillerato y los que se acumulen, si siguen sin hacer buen uso del español al escribirlo? Ganas no me faltan de decirle: ¡¡PENDEJO!! ¡así no se escribe!

     Comprendo que hay gente que se equivoca y que pase en ocasiones pero hay otros casos que son de pena ajena: ¡chingados! ¡¡INVESTIGUEN!! para eso y otras cosas se hicieron los DICCIONARIOS y si tan apegados están a la tecnología pues también existe la www.rae.es 

     Hace poco me encontré a un joven colimense "Licenciado en Comunicación" que era un "resien egresado de la facultad de comunicación"; la verdad no me contuve, tenía que hacerlo: oye, ¿no te sirvieron los 4 años de la carrera para saber cómo se escribe la palabra "recién"? Contestación del susodicho: NI UNA SOLA PALABRA. ¡Imagínense! si los egresados de comunicación, que supuestamente somos los que dominamos las diversas formas del lenguaje y podemos traducir percepciones ajenas en acciones, propuestas y soluciones para bien de una sociedad cada vez más mediática, ¡nos quedáramos sin palabras cuando nos corrijan! 

     Y no me digan que escriben mal porque "está de moda", "así escribimos ahora", o el popularísimo: "¡ay! tú escribes igual". Como dirían en mi rancho: ¡NI MADRES! es FLOJERA en su estado más puro. No hay que confundir ignorancia con pendejez; si tienes más de 10 años dentro de un sistema educativo, que pese a sus carencias hace su trabajo, hazte el favor de escribir correctamente. Sabías que la mayoría de los reclutadores en los empleos bien pagados (OJO: bien pagados, no me refiero a las tiendas departamentales, ni multinacionales dedicadas a la transacción de bienes para satisfacción de necesidades) también se guían, no sólo por la imagen exterior, sino también por nuestra forma de expresarnos; es decir, si escribes "travajo" créeme, no te van a voltear a ver dos veces, bueno quizá sí, pero no por la buena impresión que hayas causado.

     No señores... me niego a dejar de corregir a las personas que escriban con faltas de ortografía, y si les encabrona pues mi más sentido pésame. Me despido con la frase célebre de un gran profesor de Etnografía de los Entornos Socioculturales: Y si no te gusta... pues, te jodes. 


P.D.: Si en la lectura de la presente nota, encontraron alguna falta ortográfica, favor de hacérmela saber. Gracias.